«Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella» (Mateo 16:18).

La iglesia católica romana ha interpretado la «roca» de Mateo 16:18 como referencia a Pedro, creando así la base fundamental para la doctrina de sucesión papal. Ellos argumentan que si Pedro es la roca sobre la cual se construyó la iglesia, y si los obispos de Roma son los sucesores de Pedro, entonces el papado continua siendo el fundamento de la iglesia.

Pero esto no es lo que enseña Mateo 16:18.

El nombre «Pedro» fue un apodo que Jesús le dio a Simón cuando se conocieron (Juan 1:42). Proveniente de la palabra griega: petros (o la palabra aramea «Cefas»), el nombre de Pedro significa «roca» o «piedra».

Cuando Jesús dijo: «Yo digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia», él utilizó dos palabras griegas diferentes para diferenciar entre Pedro y la «roca». El nombre de Pedro es petros, mientras que el nombre de la «roca» es petra.

Probablemente estos términos nos suenen similares, pero la literatura griega antigua muestra que en realidad se refieren a dos cosas distintas. Petros se utilizaba para referirse a una pequeña piedra, mientras que petra se refería a una base de piedra o a una gran roca utilizada como el fundamento (Mateo 7:24-25).

Así que, si parafraseamos las palabras de Jesús, el Señor le dijo a Pedro: «Y yo también te digo, que tú eres una pequeña piedra y sobre esta roca de base edificaré mi iglesia.» Jesús empleó un juego de palabras para enfatizar este punto tan importante.

Entonces, ¿a qué roca de base se refiere Jesús? La respuesta se encuentra algunos versículos antes, en Mateo 16.

Mateo 16:13-17: Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Pedro era sólo una pequeña piedra parada sobre el cimiento de algo mucho más grande que él: la verdad de que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente. En pocas palabras, Pedro no es la roca sino que Cristo es la Roca. Y al testificar tanto Pedro como los otros apóstoles, la iglesia se fue construyendo en el fundamento de la verdad de Cristo.

Lo mismo es visto en el Nuevo Testamento:

En 1 Corintios 3:11, Pablo escribió que «nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. En Efesios 2:20, Pablo explica que Jesucristo es la piedra angular sobre la cual la iglesia está fundada por los apóstoles.

Incluso Pedro, en 1 Pedro 2:1-10, comparó a todos los creyentes a pequeñas piedras que forman parte de la estructura de la iglesia. A comparación, él habla del Señor Jesús (en los versículos 6-7) como la piedra angular sobre la que la iglesia es sustentada. Pedro dijo lo mismo a los líderes religiosos judíos en Hechos 4:11. Hablando de Jesús, Pedro proclamó: «Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.»

Si tuviéramos que ir más allá de la vida de Pedro, y considerar los escritos de los padres de la iglesia, como Orígenes, Crisóstomo o Agustín, veríamos cómo la mayoría de ellos no consideraban que la «roca» en Mateo 16:18 fuese una referencia a Pedro. Por lo general, los padres de la iglesia interpretaban la «roca» como una referencia a los apóstoles colectivamente o bien al contenido específico de la confesión de Pedro (en el capítulo 16). Cualquiera que fuese el caso, ellos entendieron que Mateo 16:18 estaba centrado completamente en aquel de quien los apóstoles testificaron y a quien la confesión de Pedro señalaba, a Cristo.

En conclusión, podemos observar cómo la interpretación católica de Mateo 16:18 está equivocada por lo menos por cuatro razones:

  1. Gramaticalmente, no representan la distinción léxica entre petros (Pedro) y petra (roca).
  2. Contextualmente, ponen a Pedro como el enfoque de Mateo 16, cuando el texto claramente busca resaltar la verdad acerca de Jesús.
  3. Teológicamente, el Nuevo Testamento presenta a Cristo como la Roca, y no a Pedro.
  4. Históricamente, esta doctrina católica romana no es vista en los padres de los primeros siglos.

Finalmente, aun si Pedro fuese la «roca» de Mateo 16:18, tal interpretación no demanda ni enseña la doctrina de sucesión papal (pero ese es tema para otro artículo).

Aunque el apodo de Simón fue Pedro, él mismo entendido que la «roca» era Cristo. La roca sobre la que se construyó la vida de Pedro era la Roca de la Salvación, la Roca de Liberación, la Piedra Angular Principal y de la Roca de la Eternidad. Pedro dio testimonio de esta verdad en Mateo 16:16, el resto de los apóstoles dio testimonio de ella a través de sus ministerios y fue esta verdad que formó el fundamento de la iglesia.

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Nathan Busenitz (Ph.D.) es profesor de teología histórica en The Master’s Seminary. Después de haber servido como asistente personal de John MacArthur, Nathan llegó a formar parte del profesorado de TMS en el 2009. Él y su familia viven en Los Ángeles, California.

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